lunes, 12 de marzo de 2012

Érase una vez la crisis: La alcantarilla, de Mercy Flores

La alcantarilla

Un día abrió sus manos y de ellas solo salían penas, todo le salía al revés, perdió el trabajo que tanto amaba, perdió su casa, perdió a su amor y se lamentó hasta quedar exhausto y lloró hasta que sus ojos se hincharon tanto que casi no los podía abrir, era la triste vida de Isaías.
Deambulo por las calles tanto tiempo que no sabría decir, durmió y comió en albergues sin saber que día era ni que hora, que importaba ya, Isaías solo pensaba en su desgracia y no se percataba de nada más, hasta que un día cayó en una alcantarilla que estaba mal tapada, se partió un pie había caído más de 3 metros de profundidad, sentía un dolor intenso y estaba en total oscuridad, maldiciendo se pasó las horas, gritando y desafiando a dios.
- MATAME YA SEÑOR.
- CRUCIFICAME A MI TAMBIEN.
Pero a lo lejos escuchó un chirrido horrible y pensó que algún animal venia a devorarlo y se preparó para la peor de las torturas, se imaginó devorado por ratas hasta la muerte o mordido por perros salvajes hasta que lo desmembraran pero en lugar de un animal lo que apareció ante sus ojos fue una sucia niña que no podía caminar y como silla de ruedas utilizaba un camionsito de juguetes muy viejo que chirriaba hasta destrozarle los tímpanos, atónito escuchó la historia de la niña, había nacido allí decía ella pues su madre la tiró desde lo alto de la alcantarilla nada más nacer para que muriera y un vagabundo la había criado, nunca había visto la superficie, comía ratas e insectos, se llamaba carbón o eso le había dicho el vagabundo antes de morir y no cabía duda alguna era la niña más feliz que Isaías había conocido nunca.
Se sintió tan avergonzado de que aquella criatura que vivía solita que nunca había visto el sol, ni el mar, ni todas las maravillas que el mundo ofrece fuera feliz y que él un hombre sano que había sido amado y querido no lo fuera era imperdonable.
Entablillo su pierna y decidió salvar a carbón de aquella vida y nunca más lamentarse de su suerte y en ese instante de sus manos brotaron rosas que fueron cubriendolo todo eran tantas y crecían tan rápido que pudieron trepar por ellas sin ningún esfuerzo hasta salir de aquel lugar, la gente les observaba asombrados y cada vez que Isaías abría sus manos para saludar a los que miraban brotaban rosas de ellas y todo el mundo pensó que era un poderoso mago pero Isaías sabía que Aquí la única verdadera maga era carbón pues él intentó salvarla pero fue ella la que le salvó a él.
Hoy viven juntos en una humilde casa y todo el dinero que sacan por el don de Isaías lo donan para las personas más necesitadas.

Mercy Flores.

13 comentarios:

  1. Información Bitacoras.com...

    Valora en Bitacoras.com: La alcantarilla Un día abrió sus manos y de ellas solo salían penas, todo le salía al revés, perdió el trabajo que tanto amaba, perdió su casa, perdió a su amor y se lamentó hasta quedar exhausto y lloró hasta que sus ojos se.....

    ResponderEliminar
  2. precioso Mercy, como siempre, dando un toque de magia a todo lo que te rodea aun siendo un tema tan triste, tu le das la vuelta y la magia surge de tus letras ... me ha encantado.

    ResponderEliminar
  3. Gracias Isabelle, tu siempre tan encantadora.

    ResponderEliminar
  4. Maravilloso,suspense,drama y un final muy bonito,la generosidad y solidaridad y mágia.FELICIDADES...

    ResponderEliminar
  5. Que bonito Mercy.
    hasta en los momentos más tristes pones una luz de esperanza que todo lo cambia, es como tú. me gustó muchisimo.
    felicidades

    ResponderEliminar
  6. Que bonito Mercy, un tanto triste pero con un final feliz. Pero sobre todo con una enseñanza extraordinaria por lo menos parar mí, y es que en este mundo en el que vivimos me he dado cuenta de que soy una privilegiada ante tantas necesidades y catástrofes que ocurren a nuestro alrededor. Simplemente maravilloso.

    ResponderEliminar
  7. Que cuento más bonito,yo me quede en el paro hace unos meses y hay ocaciones que me siento en una alcantarilla, hundido.
    me gustaria ver el mundo con tus ojos Mercy Flores.
    gracias por esta historia.

    ResponderEliminar
  8. Inmaculada Rodríguez Flores12 de marzo de 2012, 18:24

    ¡¡Hermoso relato!! Siempre sacando esos sentimientos a flor de piel y raspando un poquito en los corazones de los que leemos lo que escribes para compartir tanto amor por la vida y la bondad.

    ResponderEliminar
  9. Muy lindo Mercy,hay tanta gente que lamenta no tener más aún teniendo muchisimo ,que no valoran lo realmente importante,tú lo has descrito con una dulzura increible,me ha encantado.

    ResponderEliminar
  10. Maravilloso Mer ,una historia que nos enseña que en los peores momentos siempre hay un rayito de luz.besos

    ResponderEliminar
  11. Me vino a la mente un libro que leí que se titulaba "la carretera". Se trataba de un padre y un hijo que después de una explosión nuclear caminaban hacia el mar en busca de la salvación....... mientras se buscaban la vida en la carretera hacia esa dirección. Tu relato como el del libro, a pesar de su dureza, no deja de ser un relato de amor en si mismo y un canto a la solidaridad.

    ResponderEliminar
  12. Este ha sido el comentario que puse en twiter, en facebook y en google+ y es lo que te pongo aquí porque sinceramente eres un tesoro:

    Un precioso cuento cortito, cortito, que no hace honor a su título. La escritora es magnífica, con una fantasía magnética que hace que te enamores de todas las palabras que salen de su imaginación portentosa. Es de Mercy Flores. ES UN REGALO.

    ResponderEliminar
  13. Relato muy visual y lleno de imaginación, Mercy.
    Un saludo.

    ResponderEliminar