miércoles, 5 de enero de 2011

Miedo

Echó a correr incapaz de contener el miedo que sentía. Miraba a un lado y a otro y hacia atrás, presa del pánico. Estaba seguro de que le seguían y que en cualquier momento podían alcanzarlo o sorprenderlo a la vuelta de una esquina. Sabía que la gente le miraba, pero a él no le importaba, tenía que correr, llegar a casa y ponerse a salvo. No servía de nada entrar en un bar o en un comercio, siempre terminaban por descubrirlo y lo esperaban pacientemente hasta que el establecimiento cerraba y no tenía más remedio que salir a la calle; y entonces estaba perdido, porque ya no tenía ninguna escapatoria.
Por fin llegó al portal de su edificio, tuvo suerte, la puerta estaba abierta. Subió los cinco pisos corriendo, porque el ascensor era un lugar demasiado peligroso. Abrió la puerta de su casa torpemente, demasiado fatigado para que sus manos obedecieran a su cerebro. Cerró la puerta tras de sí con las llaves y los tres cerrojos que había añadido para tener más seguridad.
Revisó una a una las habitaciones, el baño, la cocina, hasta asegurarse de que no habían entrado en la casa antes que él.
Estaba muy cansado. Buscó en el frigorífico algo para comer y se sentó en el sillón  que estaba delante del televisor. Antes de encenderlo, se levantó, bajó la persiana por completo tratando de no hacer ruido y corrió la cortina para que no se vieran las rendijas de luz desde la calle.
Se sentó de nuevo, encendió el televisor y enseguida lo venció el sueño.
Cuando quiso darse cuenta ya era demasiado tarde, los monstruos ya estaban allí.

19 comentarios:

  1. Información Bitacoras.com...

    Valora en Bitacoras.com: Echó a correr incapaz de contener el miedo que sentía. Miraba a un lado y a otro y hacia atrás, presa del pánico. Estaba seguro de que le seguían y que en cualquier momento podían alcanzarlo o sorprenderlo a la vuelta de una .....

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  2. Interesante micro, Ebude, aunque algo confuso en el final, pero desde luego y como siempre muy bien tramado.

    Un abrazo

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  3. Hola, José Vte. A veces, cuando escribimos, nos parece que todo es muy evidente, pero, claro, nosotros sabemos lo que queremos decir, en cambio, el lector, se encuentra sólo con lo escrito y para él puede quedar poco claro o, como tú me dices en esta ocasión, con un final confuso.
    Mi idea era... No lo voy a decir todavía. Se me ocurre una idea.
    Podrías proponer a tus contactos que leyeran este micro y dejaran un comentario con su opinión sobre él y qué creen que quiere decir el final.
    ¿Qué te parece? Yo haré lo mismo con los míos, creo que puede ser interesante.
    Saludos.

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  4. He visto tu correo en la lista de blogsrelatos y vengo a dar mi opinión.
    Para mi queda todo definido en el título. El protagonista nunca podrá escapar del miedo, huyendo.
    Buen relato.
    Abrazos, Avelino.

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  5. La primera lectura que hago, siento que él tiene miedo de sus propias pesadillas, pero después de leer el comentario de Torcuato, entiendo más que tiene miedo del miedo, y claro, haga lo que haga no podrá escapar porque ese miedo está dentro de cada uno, y nos perseguirá lo que más miedo nos dé.
    Y sobre lo de final confuso, a mi no me lo ha parecido, y me suele gustar mucho el que cada uno dé su propia interpretación. El sentido de lo escrito lo pone quien lee.
    Estaré encantada de leer más comentarios...
    Abrazos

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  6. A mí no me resulta confuso. Interpreto que lo que le aterran son los fantasmas, los monstruos si prefieres, que habitan su subconsciente y al quedarse dormido les abre la puerta de acceso a su mundo, los hace reales él mismo.
    Mi opinión, un micro excelente que me recordó algo al genial "El hombre de la multitud" de E.A.Poe y a "El hombre de la calle" de Simenon.

    Un abrazo.

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  7. Me alegro haber fomentado este debate, eso si, ya empiezo a tener claro el porque de los miedos del protagonista.

    Un saludo a todos

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  8. Jaja, igual estoy demasiado sugestionado por las noticias. Para mi se trata de un fumador que se siente señalado y estigmatizado por todo lo que se está hablando últimamente sobre el tema. Hasta teme encender un cigarrillo en su casa, por eso baja las persianas. Y es tanta la presión subjetiva que sufre, que al quedarse dormido tiene pesadillas.
    Jeje. Igual me he montado yo mi propia historia.
    Abrazo sin humo

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  9. bueno se me han puesto los pelos como escarpias al final, que es bastante sugestivo, y de final de pelicula de miedo, interesante el mundillo de los blogueros y sus microlelatos

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  10. Yo también creo que los fantasmas están en su cabeza. Los siente todo el día pero sólo se hacen visibles durante la noche.
    Saludillos

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  11. Como parece que esto no da más de sí y aunque por supuesto que quien quiera puede comentar, paso a cumplir mi compromiso de decir en qué estaba pensando cuando escribí este micro.
    Pero, antes de nada, quiero dar las gracias a José Vte. porque su comentario fue el que me sugirió este mini-experimento, y a las seis personas que han colaborado con su aportación. Como se dice en estos casos, han sido pocos, pero seguro que son los mejores.
    Quiero hacer mención al comentario de NiñoCactus quien hace una adaptación libre, divertida y original al momento actual y a los efectos de la ley del tabaco.
    No puedo pasar por alto el comentario de Jesús, elogioso, amable y, sin duda, inmerecido. Poner mi nombre en relación, aunque sea remotísima, con los escritores que citas, Jesús, me llena de satisfacción, aunque tengo los pies en el suelo y sé que lo debo a tu excesiva generosidad.
    Por lo demás, todos, de una u otra manera, estabais en lo cierto, mi relato se refería a los miedos interiores y a la imposibilidad de escapar de ellos. Pero, siendo sincero, mi idea no era albergar un mensaje sobre los miedos que nos atenazan y las posibilidades que tenemos de evitarlos. Cuando lo escribí, pensaba en una persona desequilibrada, un enfermo mental, que ve enemigos imaginarios, que sólo están en su cabeza y que, aunque pueda mantenerlos a raya durante la vigilia, se apoderan de él inevitablemente cuando queda inerme durante el sueño.
    En conclusión, creo que vuestros comentarios enriquecen mi micro y demuestran que el lector es quien hace finalmente la obra al pasarla por su propia interpretación, más allá de la idea que pudiera tener el autor.
    La propia obra, mientras se escribe, cambia el rumbo inicial previsto por el escritor, pero es el lector (cada lector) quien le da la terminación definitiva… o no tanto, ya que una nueva lectura, sobre todo si ha habido muchos años por el medio, puede dar lugar a nuevos “acabados”.
    Gracias a todos por vuestra generosa participación.

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  12. Me gustan tus relatos. Veía mucha poesia por la red pero poco cuentista. Veo que me equivocaba. Te visitaré de aquí en adelante.
    Pásate por mi espacio.

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  13. Gracias por tu comentario, MA. Me pasaré por tu sitio, pero cambia el enlace que tienes informado, has puesto acento en "vacío" y, claro, con el acento no funciona.
    Saludos.

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  14. No se, a mi me funciona desde google y desde mi perfil, lo ponga con o sin acento. Dame más pistas.

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  15. Yo uso Chrome y si pulso en tu enlace me sale una ventana con el siguiente texto:
    ¡Vaya! Google Chrome no ha podido encontrar la página www.xn--explotarenelvaco-nsb.

    Si me pongo encima de tu enlace, en la parte inferior izquierda, donde pone la dirección del enlace sobre el que tengo el ratón, dice: www.explotarenelvacío (con acento).

    Saludos.

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  16. Sigo sin entenderlo, en blogger lo tengo sin acento.
    Bueno, ahí lo dejo:
    http://explotarenelvacio.blogspot.com/

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  17. Este enlace sí funciona correctamente.
    Saludos.

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  18. Yo aún no me decido: por un lado veo el final del texto como un intento de impactar al lector y puede aparecer confuso; ahora, si pongo de mi parte como lector de microrrelatos bien puedo completar el resto de la historia, leyendo aquello que se sugiere más que lo que está escrito: los monstruos están dentro del perseguido y nunca logra escapar.

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  19. Hola, Juan:
    Yo no pretendía dejarlo tan indefinido o confuso, así que quizás no conseguí lo que quería.
    La opinión buena es la vuestra, que lo leéis por primera vez y sin ninguna información previa. Yo ya no puedo opinar del relato, porque a lo que imaginé y escribí se han añadido vuestras opiniones y todo junto me impide hacer una lectura mínimamente imparcial.
    Gracias por tu comentario.

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