miércoles, 14 de marzo de 2012

Érase una vez la crisis: Con la muerte en los talones, de Lindastar

Con la crisis en los talones

-Buenos días. Dígame usted - ha dicho el tipo de bata blanca tras invitarme a tomar asiento en una silla situada frente a su mesa- diseño italiano, ¡faltaría más!- todo pagado gracias al dinero de mis impuestos, y del de todos los contribuyentes, mientras que los muebles del forzoso minimalismo de mi hogar no pueden ser nada más que de Ikea... ¡Tócate los calabacines! he pensado.
-Buenas. A ver por dónde empiezo...Llevo varias semanas con un dolor en la planta del pie que irradia hacia el talón y que, en ocasiones, asciende por el muslo hasta llegar a la cadera. Soy dependienta, estoy horas y horas sin sentarme, y así no puedo seguir, doctor - he intentado resumir mis males para no excederme del tiempo adjudicado a cada paciente.
-Vamos a ver ese pie- ha dicho, cortando mi discurso, después de mirar de reojo su reloj. -Descálcese y siéntese en esa camilla, por favor.
-Palpo un bultito que, de entrada, no parece preocupante. En el hipotético caso de que lo fuese, más adelante haríamos una ecografía. Vayamos por partes... Para arreglar, o al menos aliviar estas molestias, hará unos ejercicios que ahora le explicaré. Como segundo paso, le recomiendo la visita a una eminencia en la ortopedia -a la que van afamados deportistas- que tiene su consulta en Biarritz. Adelantándome a su pregunta, le informo de que sus precios son absolutamente anti crisis- ¡No podía creerlo!... Mi médico de cabecera proponiéndome un viajecito sanador a cuenta de mi mísero sueldo. ¡Ese individuo me veía cara de pánfila, estaba claro!
-Saltémonos a la madame milagrosa y centrémonos en los ejercicios, que seguro que serán más asequibles- Le espeté con cierta ironía conteniendo una incipiente mala leche.
-Estupenda elección, sra. Guindo. Entonces, paso a explicarle el ejercicio: Cómodamente sentada hará rodar una botella, durante unos veinte minutos, apoyando suavemente su pie sobre ella. ¡Verá qué mejoría!
-¿Y la ecografía? - he preguntado inocentemente.
-La dejaremos como último recurso. Iremos de lo sencillo a lo complicado, por este orden: botella, Biarritz, tal vez homeopatía, y en el peor de los casos, ecografía- ¡Ay, mi madre!, la dichosa ecografía me la van a acabar haciendo del hígado porque terminaré dándome al jarrillo... ¡¡Esto es el colmo!! he pensado mientras notaba como el humo salía de mis orejas y de mi nariz.
-Vivo en Alcorcón y soy vendedora, no deportista. Pago religiosamente mis impuestos aquí, así que quiero que me traten aquí. Le digo también que iré a Francia cuando pueda permitírmelo y a mí me de la real gana, ¿me explico?... Pienso recompensar su atención trayéndole, mañana mismo, media docena de pepinos para que los utilice como mascarilla anticrísis o, mejor aún, para que se los meta por dónde más le plazca, ¿le parece bien?...¡¡Buenos días tenga usted!!- Y de un portazo he salido con un dolor insoportable pero casi a la carrera -¡qué remedio!- de un centro de salud pionero en diseño y con personal aleccionado en economía.

( Nota: Basado en hechos "casi" reales)

Lindastar

 

7 comentarios:

  1. Información Bitacoras.com...

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  2. Muy bueno, Lindastar. Francamente divertido. Me he reído un montón y tan alto que me han llamado la atención. Sé que los hechos no deberían ser de risa porque son verídicos pero tienes un arte para contar historias que es inimitable. ¡Bravo, guapa!

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  3. Arturo Fraga Salazar15 de marzo de 2012, 15:09

    Me ha gustado, Lindastar. Lástima que se va a quedar sin ecografía y ni siquiera con una miserable radiografía... Hay que ver.

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  4. En tiempo difíciles una sonrisilla nunca viene mal, a pesar de que la indignación siga ahí ( aunque un poco camuflada)
    Encantada de que hayáis pasado un rato divertido leyendo este micro que, por suerte para mí, no he sufrido en carnes propias... y, ¡tocaré madera! je,je.

    Muchas gracias por los comentarios, chicos.

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  5. A pesar de que me ha recordado ciertas experiencias personales muy desagradables, debo admitir de que me he reído con ganas.
    Fantástico, Linda.

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  6. Esto sí que no me lo esperaba, Pep...¡Mil gracias por tu comentario, querido!
    Creo que situaciones similares nos han ocurrido a todos y, por desgracia, últimamente son demasiado habituales. Ufff, yo estoy "quemaíta" con estos temas.
    Me encanta haber logrado arrancarte un sonrisa.
    Besos gigantes.

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  7. Francamente, de divertido se hace doloroso,(si nos ponemos en el "pie" de la paciente) y de tan real que, ¡da miedo!

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