domingo, 12 de diciembre de 2010

Mañana de Navidad

Después de poner a Papá Noel colgando de la ventana la madre de Javier le explicó que este año Papá Noel había estado algo pachucho, nada serio, achaques de la edad, pero que quizás no tuviera fuerzas para subir la bicicleta hasta el octavo piso en el que vivían. Javier lo entendió, pero le parecía injusto que Luis, que vivía en el primero, seguramente recibiría todo lo que había pedido.
Pero no se dio por vencido y elaboró un plan. Convenció a su abuela para que le comprara tres Reyes Magos y los colgó de la ventana, al lado de Papá Noel. Malo sería, pensó, que entre los cuatro no pudieran subir su bicicleta, al fin y al cabo, sólo era un bicicleta de niño.
El día de Navidad, Javier se despertó muy temprano y, sin hacer ruido, fue al salón; al pie del árbol vio dos paquetes envueltos con papel de regalo, pero ninguno lo bastante grande como para que fuera una bicicleta. Se acercó y vio la carta que Papá Noel solía dejarle todos los años. Este año ya sabía leer, así que la abrió y lentamente fue descifrando su contenido: “Querido Javier, ya te habrá dicho tu madre que este año he estado algo enfermo, por eso no he podido subir tu bicicleta hasta aquí, vives muy arriba; pero, si te sigues portando tan bien como este año y estudiando tanto, seguro que el año que viene tendré las fuerzas suficientes para traerte una preciosa bicicleta”.
Javier dejó la carta donde la había encontrado y con el ceño fruncido y los labios apretados para que no se le escaparan las lágrimas fue hasta la cocina, cogió las tijeras, regresó al salón, abrió la ventana y cortó la cuerda que sujetaba a los Reyes Magos. “A ti te salva que has estado enfermo”, le dijo a Papá Noel.
Cuando sus padres se despertaron lo encontraron sentado al pie del árbol, todavía tenía el ceño fruncido y los labios apretados, pero las lágrimas rodaban ahora en silencio por sus mejillas.
- Javier, cariño – dijo su madre -, no te preocupes, ya verás como el año que viene...
- O quizás los Reyes Magos... – dijo su padre, más optimista.
El desconsuelo de Javier parecía ir en aumento.

6 comentarios:

  1. Información Bitacoras.com...

    Valora en Bitacoras.com: Después de poner a Papá Noel colgando de la ventana la madre de Javier le explicó que este año Papá Noel había estado algo pachucho, nada serio, achaques de la edad, pero que quizás no tuviera fuerzas para subir la bicicleta .....

    ResponderEliminar
  2. Muy bueno, tiene un poso de tristeza, sobre todo para los que siendo niños no conseguimos la bicicleta.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Me robas un suspiro, yo soy un apasionado de las bicicletas. Eso y la buena narración hicieron que me metiera en el cuento.

    Feliz Semana Ebude

    ResponderEliminar
  4. José Vte. me alegro de que te haya gustado. Me agrada mucho que me digas que tiene un poso de tristeza, ya que era una de mis intenciones.

    Juan, a mí también me gustan mucho las bicicletas. Muchas gracias por tu amable comentario.

    ResponderEliminar
  5. Un final amargo, pero me ha gustado mucho.
    Un saludo. Iria L.

    ResponderEliminar
  6. Hola, Iria. Me alegra que te haya gustado. Gracias por decirlo.
    Saludos.

    ResponderEliminar