jueves, 8 de septiembre de 2011

En algún lugar

Se sentía perdido y desorientado. No sabía precisar si era por la mañana o por la tarde y le invadía ese vértigo que nos acucia cuando no podemos ubicarnos ni geográfica, ni temporalmente.

No conocía a los que acababan de entrar en la habitación y sentía el vago temor de que fueran a hacerle daño.

Notó un pinchazo en el brazo y al poco tiempo, al menos eso le pareció, la luz llenó la estancia.

  • Parece que ha vuelto – oyó que alguien susurraba.


Abrió los ojos con cuidado, para evitar que la luz le cegara, pero la obscuridad era total. No había nadie más en el pequeño cuarto.

En la parte inferior de la puerta se abrió una trampilla y alguien introdujo por ella una bandeja con un plato y una vaso.

Se despertó, la luz de una descarnada bombilla iluminaba la celda. La bandeja con la comida estaba junto a la puerta.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Relaciones personales

Le gustaba exponer sus opiniones públicamente, que los demás supieran cómo pensaba, cuál era su posicionamiento en los temas más diversos.

Creía en la importancia de la comunicación, de las relaciones personales y, por eso, tenía perfil en varias redes sociales, en las que participaba asiduamente.

Pero no le gustaba que le llevaran la contraria, por eso tenía limitadas las opciones, de modo que nadie pudiera rebatirle.

Hoy era un día especial para él, ya tenía dos mil amigos en Facebook.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Equivocado

 De pronto, esa mañana, todo empezó a ir mal. El ascensor le subió al sexto en lugar de bajarlo al portal. El autobús lo dejó en el extremo opuesto de la ciudad. Cuando llamó al trabajo para decir que llegaría tarde la telefonista le dijo que él acaba de salir de la oficina.

Entró en una cafetería para tratar de poner en orden sus ideas y le dijeron que no servían cafés y cuando quiso protestar le echaron a la calle por buscar bronca.

Desconfiando de que el autobús le llevara en la dirección correcta fue caminando hasta su casa. Cuando llegó, comprobó que la llave del portal no abría.

Llamó al timbre y cuando por el telefonillo una voz desconocida preguntó quien era, respondió ”yo”.

“Yo ya no vive aquí”, le contestaron.

Larga experiencia

Sólo cuando los gusanos dejaron sus huesos limpios le permitieron salir a vagar por el mundo de los espíritus. Hasta entonces estuvo confinado en la escuela para fantasmas en la que se aburrió soberanamente porque era un superdotado: había pasado toda su vida mortal practicando.

 

jueves, 1 de septiembre de 2011

Uno de ellos

Salió a la calle convencido de que estaba luchando por algo que valía la pena. Llegó a la plaza de la que salía la manifestación y al ver a todos los que ya estaban allí reunidos sintió que formaba parte de algo importante.

Se situó unos pasos por detrás de la pancarta de cabecera y coreaba las consignas y los cánticos con un punto de emoción que temía pudieran notar los que caminaban junto a él y que le tomaran por un blando. Aunque a él las personas blandas y sensibles eran las que le parecían más auténticas.

Cuando comenzaron a romper escaparates y a apalear a los que estaban dentro de las tiendas tuvo que acallar una voz interior que le decía que aquello no estaba bien. Pero no le costó mucho trabajo hacerlo: otra voz que no reconocía como propia le dijo que no se podían hacer tortillas sin romper huevos.

Cuando todo hubo terminado y la desolación era lo que único que quedaba en las calles por las que habían pasado, se dirigió a su casa todavía con la euforia y la rabia a flor de piel.

En una esquina le detuvieron tres personas. Una cuarta, escondida en las sombras de un portal entreabierto, dijo solamente: “ es uno de ellos”.

lunes, 29 de agosto de 2011

Confinados

Sentía la brisa refrescar su cuerpo algo recalentado por el tibio sol de los primeros días de primavera. El mar, todavía enfadado con los rigores del invierno, azotaba las rocas al fondo del acantilado con la constancia de quien sabe que acabará venciendo. A su lado, su esposa contemplaba serenamente el horizonte.

Por un momento, casi llegó al olvidar que no eran libres.

domingo, 14 de agosto de 2011

Depende del corazón

Tenía una casa grande, un coche grande, un gran puesto, una gran cuenta corriente y una gran posición social, pero no podía ser feliz porque su corazón era demasiado pequeño.

Tardes de fútbol

  Siempre se había considerado a sí mismo como un hombre muy sensible. Le gustaban las historias de amor, sobre todo, las de amor incomprend...