miércoles, 22 de abril de 2026

Tardes de fútbol

 

Siempre se había considerado a sí mismo como un hombre muy sensible. Le gustaban las historias de amor, sobre todo, las de amor incomprendido o no correspondido y se identificaba sin dificultad con sus protagonistas, hombres, en general, cultos, sensibles y románticos, dispuestos a renunciar a todo por la mujer amada.

No le resultaba difícil sentirse protagonista de esas historias, se enamoraba de mujeres a las que su timidez ponía fuera de su alcance y, quizás de manera inconsciente,  solía fijarse en las que su posición social las hacía poco menos que imposibles para él. Podía ser inconsciente, pero resultaba muy conveniente para no tener que librar grandes batallas consigo mismo al tiempo que podía asumir el papel de enamorado sufriente por la falta de atención de su amada.


Si le hubieran preguntado a Elena qué pensaba de todo eso habría dicho que quizás hubiera hombres así, pero que Ramón no era uno de ellos, tendría que haber nacido dos veces, pensaba ella, para parecerse siquiera un poco a aquel tipo de persona.

sábado, 27 de septiembre de 2025

El supermercado

 Llegué al supermercado y nada más entrar me sorprendió el inusual ambiente de euforia que mostraban los clientes, por lo demás, mucho más numerosos de lo habitual, lo que no dejaba de ser también significativo.

Los carros estaban llenos a rebosar de toda clase de artículos, comestibles, productos de limpieza, vinos, cervezas… Parecía haberse desatado un ansia acaparadora propia de las horas previas a algún tipo de acontecimiento extraordinario, un confinamiento, una guerra, algo que provocaría escasez o dificultad para conseguir esos artículos en los próximos días. Sin embargo, que los estantes destinados al papel higiénico estuvieran bien abastecidos y sin muestras de estar especialmente asediados por los compradores, parecía descartar esa posibilidad y sugerir algún otro motivo para el comportamiento compulsivo de los clientes.

Al pasar por la zona de pescadería sorprendí una conversación entre los trabajadores que atendían esa sección.

viernes, 22 de marzo de 2024

Obituario

 

Lo vio en la edición digital del periódico local, su fotografía de al menos veinte años antes y a su lado la palabra obituario. No había duda de cuál era la noticia, pero aún así clicó en el enlace y leyó en diagonal: prócer, hombre de empresa, ciudadano de pro, solidario, benefactor…Si le publicaran la carta que tenía en su cabeza sobre ese hombre los lectores tendrían una idea más exacta de él y, desde luego, no aparecería ninguna de esas palabras.

¿Cuántos años hacía que no se veían? Toda una vida. Esa vida que  Eladio había seguido disfrutando como si fuera algo que se mereciera y nadie pudiera discutirle, mientras él había tenido que poner tierra y mar de por medio por si acaso su amigo decidía jugársela. 

Había sido un juego entre pillos, un juego en el que él creyó que, por una vez, tenía mejores cartas y por primera vez podría vengarse de tantas humillaciones como había sufrido desde que coincidieran en el colegio, él como alumno de caridad y Eladio como privilegiado alumno poseedor de uno de los mejores apellidos de la provincia y, quizás, del país. 

sábado, 26 de marzo de 2022

El asalto


Al arrancar el coche el equipo de sonido continuó reproduciendo la lista de Arias de ópera que tenía seleccionada en Spotify. Acababa de salir, por última vez, de la que había sido su casa durante los últimos diez años, aunque no había vivido en ella los pasados veinte meses. En aquella ocasión, llegó a la casa a recoger el pasaporte que había olvidado cuando salió por la mañana para ir a la oficina antes de ir al aeropuerto para viajar a Japón. El viaje en el que se confirmaría la entrada de los productos de su empresa en aquel mercado, tan importante, pero tan difícil.

No recordaba si su mujer trabajaría en casa o iría a la oficina. Aparcó el coche en la entrada y mientras se acercaba a la puerta de la casa iba pensando que si Ana estuviese en casa quizás podrían comer juntos antes de salir para el aeropuerto. Al abrir la puerta comprobó que no estaba cerrada con llave. Iba a decir hola cuando oyó ruidos y voces sofocadas en el piso de arriba. Se quedó parado, escuchando atentamente y pudo oír movimientos apresurados aunque muy amortiguados. No había duda, había alguien en la casa.

Se quedó al pie de la escalera, cogió el móvil y llamó a la policía. No le dio tiempo a hablar cuando le respondieron. Un hombre apareció en lo alto de la escalera y le disparó. 

sábado, 26 de febrero de 2022

Ayuda

 

Cuando aquella mañana salió de su casa para aprovechar el esquivo sol de otoño que se dejaba ver por primera vez desde hacía varios días, no podía imaginar la sorpresa que lo aguardaba. Sentado en un banco del parque, con la mirada perdida y el aspecto de que la suerte le había dado la espalda hacía mucho tiempo, estaba Jaime, el compañero del colegio envidiado por todos: sabía conquistar a las mujeres, era un buen deportista, su cuerpo agradecía el ejercicio, era inteligente, buen estudiante y a nadie sorprendió que el éxito en su profesión fuera rápido y fulgurante.

Hacía varios años que nadie sabía nada de él. Había dejado de acudir a las cenas anuales de su promoción del colegio y sus cuentas en las redes sociales estaban sin actualizar también desde entonces.

Y, de pronto, allí estaba. Julio lo observaba desde unos pocos metros, dudando si acercarse y, por fin, lo hizo. 

miércoles, 9 de febrero de 2022

La despedida

Era su último día de trabajo, su última reunión con los compañeros y algún jefe que también se había apuntado a la comida de despedida. 

Por primera y última vez, presidiría él la mesa en lugar de su jefe que siempre ostentaba ese lugar de privilegio. «Quien preside paga» , decía, y tras una estentórea carcajada añadía, «o el que paga preside» , para dejar bien claro que era él quien pagaba. Aunque realmente pagaba la empresa, pero aquel cretino quería hacer ver que él era la empresa.

El lugar de honor no evitó las chanzas del jefe, por el contrario, sólo hizo que comenzaran desde el mismo momento de sentarse a la mesa, en lugar de comenzar con los chupitos.

— Señores, un momento de atención — dijo el jefe en cuanto todos estuvieron sentados—, hoy preside Luisito. No paga, eh, cuidado, sólo se jubila, nos abandona y, como es costumbre en las comidas de despedida, ocupa el lugar de honor. Espero, Luisito — siempre el diminutivo con ese retintín que había hecho que llegara  odiarlo con toda su alma—, que sepas estar a la altura del lugar que te he cedido generosamente en esta ocasión.

Al lado del jefe, Enrique reía más fuerte que nadie las palabras del jefe que, como siempre, celebraba como si fuera el colmo del ingenio. El resto, hasta sumar los diecisiete comensales, reían con diferente grado de entusiasmo las bromas del jefe.

sábado, 15 de enero de 2022

Penélope

El mensaje en la pantalla de su teléfono móvil resultaba tan estridente como una canción de heavy metal en la sala de un museo.

Tengo que verte

Aquellas tres palabras y el nombre de la remitente, Penélope, vinieron a poner patas arriba el mundo que había ido construyendo pieza a pieza durante los tres últimos años. Los años que siguieron a los cuatro terribles años después de la desaparición, ¿huida, fuga, deserción, retirada?, no sabía muy bien qué palabra encajaba mejor con la salida repentina y precipitada de Penélope de su vida.

Todo estaba preparado para su boda, habían encargado el banquete, reservada la fecha y la hora en la iglesia —Penélope se había empeñado en que se casaran por la Iglesia y a él no le importaba el rito por el que iban a comprometerse a vivir juntos el resto de sus vidas— y enviadas las invitaciones a sus amigos y familiares más cercanos con los que querían compartir ese día.

Tardes de fútbol

  Siempre se había considerado a sí mismo como un hombre muy sensible. Le gustaban las historias de amor, sobre todo, las de amor incomprend...